17 jun 2009

Sin rodeos


Someter a un ser vivo a un grado de stress y maltrato físico como al que se somete un novillo en un rodeo, es divertirse con el sufrimiento de los demás. Que dos huasos a caballo correteen y luego atajen a un animal y ganen puntos por aplastarlo, francamente no merece el nombre de deporte y menos de deporte nacional. ¿Dónde está la experticia del “deportista” si lo que hace es obligar a otro animal, el caballo, a torturar?

Según la enciclopedia Wikipedia (www. wikipedia.org), el rodeo chileno es el deporte más importante en Chile, después del fútbol y “no es sólo un deporte sino también es una fiesta donde se reúnen los amigos y familiares” en una actividad tradicional. Sin embargo, la crueldad es la misma aunque se le llame tradición o deporte nacional. Y lo que para algunos es una fiesta para otros, no menos importantes, es un sadismo del Marqués de Sade.

Una corrida es, básicamente, una serie bien pensada de torturas bajo reglamento infligidas a un herbívoro pacífico, por otro herbívoro también pacífico, guiado por un humano.

No hay que ser muy inteligente para darse cuenta que atropellar a los demás, cualquiera sea su especie, y servirse de ellos para comodidad o diversión es una actitud antihumana. Probablemente los que lo disfrutan es porque no alcanzan a darse cuenta de lo que hacen, porque no son capaces de mirar en los ojos de otro y ver ahí a otro ser, tan capaz, como él mismo, de sufrir y disfrutar. Mala cosa esto de no darse cuenta.

Considerando que a la mayoría de los niños les gustan los animales y quisieran tener un perrito, un gatito o un conejito, resulta fácil incentivarlos a que los respeten como lo harían con un amigo o con un hermano y no abandonar esa actitud cuando sean adultos. Y a los que tienen la posibilidad de tener un caballo, considerarlo un compañero de viaje y no como un instrumento de tortura.

15 jun 2009

Pensar la casa



Las formas de relacionarse con el entorno son tan diversas como personas hay en el mundo, y esa forma debe reflejarse en la distribución de espacios para que sea agradable estar en la casa.

Antes que nada, la casa tiene que ser cómoda, acorde al estilo de vida de cada cual, la casa adaptarse a la persona y no al revés.

Antes de construir una casa, en la etapa previa al diseño que se va encargar, es necesario tener muy claro cuáles van a ser los recintos con los que se va a componer la casa, de acuerdo a las necesidades de la familia. Lo más fácil es tomar un lápiz y hacer un listado, tal como la lista de compras, de todos los espacios que se quieren tener, cuántos dormitorios, baños, etc, sin pensar en su forma, sino sólo en la cantidad de cosas que se va a incluir.

Es importante, eso sí, proyectarse en el tiempo, a como la familia va a cambiar. Si es una familia nueva, probablemente tenga más hijos, que van a necesitar su espacio.

Pensar la casa es un tema muy difícil para decidir, ya que, por lo general, se quiere todo y luego, en la práctica, uno se da cuenta que no hacía falta tanto, y empieza a sobrar el espacio y hay recintos que nunca se usan.

La forma de la casa debería ser tan personal para una familia, como el cepillo de dientes para una persona, y no algo carente de personalidad, sacado directamente de una revista, o hecho con la idea preconcebida que una casa tiene que tener tres dormitorios, dos baños (uno en suite), todos organizados a lo largo de un pasillo, un living y un comedor separados, una cocina, un lavadero y sala de estar, como mínimo. Sacar a la gente de este esquema es muy difícil.

Pocos se dan cuenta que, en la práctica muchos de estos espacios son innecesarios, y hay otros que sí hacen falta y terminan habilitándose debajo de una escalera o al fondo de un pasillo, o peor, dentro de un dormitorio. Es el caso de espacios como la sala de estudio, especialmente si hay hijos en edad escolar. Si no se tienen hijos al menos se tiene un computador y de paso, todo lo que viene con él: impresora, estantes, papel, discos, etc. además de la mesa y la silla, que necesitan, además del espacio que ocupan, de un radio de movilidad para el que trabaja.

Otro espacio al que no se le da importancia es a la bodega, por mínima que sea, para guardar todos los cachureos, que de lo contrario terminan en el patio trasero.

Por eso es importante dedicarle tiempo a la lista de espacios, sentarse a pensar en vez de hojear revistas, para no arrepentirse después por espacios que sobran o que faltan.

11 jun 2009

Entre los árboles


Cada vez nos sorprende más cómo las personas tratamos de volver a ser más sencillos, y tener una vida menos artificial. Así como hay quienes aspiran a una casa cada vez más grande y llena de lujos, otros, viniendo ya de vuelta, buscan un mayor acercamiento a la naturaleza y a ellos mismos prescindiendo de sofisticaciones constructivas, conscientes que nuestros recursos no van a durar para siempre.

Es así, como el sueño de todo niño de tener una casa en un árbol, se hace parte del sueño de algunos adultos, que con espíritu de niño han decidido vivir en un árbol, siendo parte del bosque, minimizando el impacto negativo al medio ambiente y abaratando al mínimo los costos de construcción. Es así como nació el concepto de biotectura, o construcción biotectónica.

En el Ecopueblo de Pualafquén, muchos han construido su casa, con los materiales del lugar, usando como estructura soportante los mismos árboles, como cimientos las raíces y pilares los troncos, dando origen a una casa viva.

Otros, algo más pacientes y no del todo contentos con la casa del árbol, han decidido plantar casas. Sí, plantarlas, dando origen a una casa totalmente viva, que crece y cambia todos los días. Para eso sólo basta tener algunos árboles, un espacio donde plantarlos y mucha paciencia. Se plantan los árboles en círculo y a medida que crecen se les va dando forma de manera que sus ramas se junten arriba para formar el techo.

Modelos hay muchos, tantos como la imaginación lo permita. Y tiempo para pensarlos también, todo depende de la especie que se haya plantado. Algunos verán resultados dentro de cinco años, en el caso de las casas de mimbre, otros tendrán que esperar ochenta para poder disfrutar de la casa de encinas, y los con grandes aspiraciones imaginarán a sus nietos, o bisnietos, disfrutando de la mansión de secuoyas dentro de cien años.

Como sea, resulta divertido plantar una casa; es un monumento a la paciencia, al espíritu lúdico y a la conciencia de la estrecha relación del espíritu y la naturaleza.